martes, 16 de diciembre de 2008

Comentario de la obra de Samuel Lizama

Deambular por la obra de Samuel Lizama es dar un paseo por diferentes espacios entrelazados entre si y en los cuales se yuxtaponen diversas escenas cotidianas. El intenso colorido va de la mano a esa imaginación sin límites y dan el toque certero a toda la serie de obras que este artista nos presenta. Así, la pintura es utilizada para lograr focos luminosos por los cuales obtiene ricos efectos cromáticos que tienden a lograr puntos pictóricos muy dinámicos.

Pero si en su obra el colorido es un factor importante, no puedo dejar de lado la composición como factor preponderante y absoluto. Esta nace desde el centro, haciendo destacar rectángulos y cuadrados que son la columna de toda la obra. Alrededor de estos espacios se empiezan a pegar imágenes, personajes y escenas que van quedando adheridas a ese centro que es una suerte de muro que encierra lo más íntimo de la obra, es el hogar que cobija y abriga.

Alrededor de esta escena central, van apareciendo un sin número de elementos; una cocina a leña, ovejas, un gallo, un perro, autos, etc. Todos, parte de la realidad que son, al fin y al cabo, escenas anudadas al cotidiano vivir, todos ellos amarrados a una frontera entre lo verdadero y lo ficticio.

Una sutil ironía envuelve a cada cuadro. Esta ironía se hace evidente en las escenas y los personajes que van conversando con el espectador a medida que va leyendo su obra.

Son recuerdos de su misma realidad, de su mismo entorno el cual lo traduce y lo convierte a la vez, en un acto escénico y pictórico. Transforma su realidad y nos la ofrece en un collage atemporal en el cual mezcla su vida y la vida de nosotros como transeúntes de esos espacios cotidianos.

Sin duda alguna, la obra de Samuel Lizama es nuestra propia complicidad, complicidad de vivir un mundo y disfrutarlo.





Edwin Rojas

Artista Visual

Académico Facultad de Arte
Universidad de Playa Ancha de Valparaíso

No hay comentarios:

Publicar un comentario